Natàlia Arroyo: Siempre me defiende el juego

Natàlia Arroyo (Esplugues de Llobregat, 1986) siempre ha visto el fútbol con ojos de entrenadora. Con solo 22 años, las lesiones truncaron su carrera en los terrenos de juego pero le abrieron otros caminos, siempre ligados al balón.

Reflexiva, locuaz y con las ideas muy claras, hoy es entrenadora de la selección catalana femenina y una de las periodistas más respetadas en el mundo del fútbol. Tanto que hasta Quique Setién se rindió públicamente a su mirada futbolística. Así ve el fútbol y la vida Natàlia Arroyo.

Has dedicado buena parte de tu vida al fútbol, primero como jugadora y después como entrenadora y periodista, ¿de dónde viene esa pasión?

Seguramente del patio del colegio. Al final el fútbol nos invade por todos lados y desde pequeñita andaba chutando una bola de papel, inventándome porterías en las patas de las sillas. Nadie en mi familia jugaba al fútbol.

¿Cuáles fueron tus primeros referentes en el mundo del fútbol?

Eran referencias esencialmente masculinas, lo que veíamos en los medios de comunicación. Los niños somos imitadores y era la época del Barça del ‘Dream Team’, así que hacía la croqueta de Laudrup, aunque tampoco he sido muy de idolatrar.

Eso ha cambiado, las niñas tienen más modelos femeninos en los que fijarse.

Absolutamente, ahora hay más vías para que las jugadoras de élite se acerquen a las jugadoras de abajo, y para las pequeñas es mucho más fácil saber que hay algo arriba. En mi época de jugadora el acceso a la información del fútbol femenino era mucho más reducido. Ahora nos invaden, a través de las redes sociales, medios no tradicionales y cualquier plataforma que abra un espacio a lo que antes era invisible, como el fútbol femenino.

Te viste obligada a dejar el fútbol muy pronto, a los 22 años, por culpa de las lesiones. ¿Fue muy doloroso?

Más que doloroso fue frustrante porque cada vez que estaba en un buen momento, sufría una lesión grave. Pero esa continuidad de lesiones también me llevó a plantarme delante del espejo y ser consciente de que no podía dar el nivel que quería y se me exigía.

¿Cuándo decides dejarlo?

Mi última lesión coincide con un momento en el que ya tenía el dilema de qué hacer con mi vida. Y lo tuve muy claro. En el momento en el que caí al suelo me diagnostiqué, sabía que estaba K.O y tomé una decisión muy clarividente: recuperarme bien para hacer vida deportiva y dejar el fútbol.

Te ha ido bien…

Hoy estoy muy reconciliada con las lesiones porque me permitieron ganar experiencia en otros ámbitos, como entrenadora por ejemplo, y abrirme un camino como periodista. Me frenaron un camino, pero me abrieron otros.

“Estoy muy reconciliada con las lesiones, me frenaron un camino pero me abrieron otros.”

En ese momento el fútbol femenino no estaba en la situación en la que está hoy, ¿concebías un futuro ligado al fútbol profesional?

Para mí el fútbol femenino siempre fue una pasión, nunca llegó a ser una profesión. Fui muy privilegiada por vivir dos años en la élite del Espanyol, jugando incluso Champions, pero el entorno nada tenía que ver con el de ahora.

¿Tuviste alguna entrenadora en tu época de jugadora? 

Sí, una de mis primeras entrenadoras en el Barça fue una jugadora del Cornellà, que se llamaba Silvia. Me marcó por la pasión con la que vivía el fútbol. También estuve con Natalia Astrain, pero soy consciente de que han sido muy pocas.

En la Liga Iberdrola solo hay dos: Irene Ferreras y María Pry.

Es un dato que duele. El otro día contábamos y de casi 100 clubes catalanes de deporte femenino, de más o menos elite, solo había 3 entrenadoras. Creo que no tiene que ver con los conocimientos ni con las posibilidades de tener conocimientos.

¿A qué lo atribuyes?

Lo entiendo porque la mujer ha estado dedicando tiempo y años a su vida deportiva, cediendo muchas cosas y obteniendo poca recompensa económica. Llega un momento en el que terminan y no quieren dedicar más horas a un espacio que, además, no le da para comer. Es un dilema que, en muchos casos, el hombre no ha tenido porque ha encontrado otro contexto. Y muchas mujeres caen y se apartan.

¿Hemos mejorado en eso?

Creo que está cambiando, ya existe una élite con ciertos grados de profesionalidad para que la exjugadora se plantee mantener un lugar en su club como entrenadora, directora deportiva o coordinadora, lo que sea.

Las pocas entrenadoras que ha habido fueron luchadoras que apostaron y se la jugaron. Y tampoco podemos pedirle a todo el mundo que se la juegue, hay que lograr que cambie un poco el contexto.

Tú misma eres entrenadora y estás al frente de la selección catalana. ¿Cómo juegan los equipos de Natàlia Arroyo?

He jugado muchos años tanto en el Barça como en el Espanyol, dos equipos que han sido dominadores. El fútbol que he vivido y sentido está pensado para atacar y divertir, pero tampoco he querido perder. Creo que como entrenadora me define la valentía. Trato de captar el talento de cada jugadora -todas tienen uno- y encontrar la manera de atacar para ganar. Y hacerlo siempre dominando al rival.

Natàlia Arroyo, dirigiendo un partido de la selección catalana desde el banquillo.   | Foto: FCF


Guardiola, en su discurso al recibir la Creu de Sant Jordi, explicó que era entrenador por ese instante en el que, tras analizar al rival, descubría como hacerle daño. ¿Cuál es el tuyo?

Una de las cosas que más me divierte de entrenar es el momento previo de imaginarte un partido. No tienes ni idea de lo que piensa el contrario, vas a ciegas. Ese momento me flipa. Y ver qué grado de intervención puedo tener en el juego, que es caótico e incontrolable. El dar con la tecla, que no sé si es ese instante del que hablaba Guardiola, es lo que realmente me enciende en un campo. Encontrar una manera de qué se juegue a lo que te da ventaja.

Si llegara una propuesta interesante y deportivamente ambiciosa como entrenadora, ¿te lo plantearías sabiendo que te exigiría dedicación plena?

Si la pregunta es si me gustaría ser entrenadora de manera profesional, la respuesta es sí. Ahora estoy viviendo de manera satisfactoria otra manera de ser entrenadora. Engaño a los medios de comunicación diciendo que escribo como periodista, pero en el fondo les estoy colando que soy entrenadora (risas).

En mi trabajo como analista, trato de entrenar a equipos que no entreno, y eso me divierte. Pero sí que me gustaría asumir el reto de ser entrenadora profesional, ojalá se dé y el día que llegue esté preparada. Vivo el día a día preparándome por si llega ese momento.

¿En España se está remando en la misma dirección a favor del fútbol femenino?

No creo que se esté remando en direcciones contrarias, pero tampoco hay una idea conjunta de encontrar un camino común. Se van trazando propuestas por separado, que van en paralelo, pero me parece que cada uno va haciendo sus labores por su cuenta.

Sí que hay una corriente que empuja hacia arriba y que está generando una cadena en la que, cuando un club o una federación apuesta por el fútbol femenino, lleva a los otros a seguir ese mismo camino para no ser menos. Lo que sí creo es que la apuesta por el fútbol femenino ya es imparable, porque esta tan extendida, en un lugar o en otro, que ya es muy difícil obviarlo.

¿Hay que dejar de comparar ya el fútbol femenino con el masculino? Quizás no sea el mejor espejo en el que mirarse…

Es uno de los miedos que me genera. Me gustaría que si el fútbol femenino toma ese espejo lo haga desde un espacio de crítica, evitando aquellas cosas del masculino que no se han hecho bien.

¿Qué se está haciendo bien?

Acabar con todo lo que hacía inestable el crecimiento del fútbol femenino: proyectos que subían y bajaban, dinero que entraba y salía. No sé eso era imitar modelos del masculino, creo que sí, pero ahora ya no se está creciendo así.

La afición también tiene que responder…

Intuyo que le va a costar. Mientras su único referente sea el fútbol masculino, además de una élite muy concreta que es la liga española, le va a pedir a todos los partidos esa élite. Pero eso no lo encuentras ni en Segunda División, ni en Segunda B, ni en fútbol femenino… Es como ver el mejor partido de la Liga Iberdrola o uno de regional, son otros deportes porque tienen otra calidad y otra capacidad.

“Me gustaría asumir el reto de ser entrenadora profesional, ojalá se dé y esté preparada.”

¿Temes que el auge del fútbol femenino sea una burbuja?

Lo he pensado alguna vez, pero tengo la sensación de que no. Lo que pasa es que ahora son muchos frentes: los éxitos del Barça han funcionado, también está el Atlético de Madrid, las competiciones europeas, las categorías inferiores… son muchos focos. Hay demasiados pilares como para que esto se derrumbe.

Otra cosa es que el crecimiento que estamos intuyendo baje a una velocidad más natural. Pero creo que ya es constante, porque ha traspasado a la sensibilidad de una redacción periodística, de una sociedad. Además, todo ello se suma a una necesidad social de poner a la mujer en el espacio que le toca en el día a día y en la realidad. Y el deporte es una realidad. No, el fútbol femenino no va a caer.

¿El fútbol femenino en España está en la proporción adecuada respecto a lo que genera?

Creo que la situación está bastante cerca de estar proporcionada, o incluso en algún caso, se está apostando por encima. El fútbol femenino vive en la suerte de ser fútbol, que es el único deporte que se consume en este país.

Hay mucho que hacer, mucho que reclamar y nunca es suficiente. Venimos de ser tan invisibles que ahora todo parece poco, pero es mucho en relación a otros deportes, femeninos y masculinos. Pero sí, siempre estamos desde la queja de que no salimos suficiente, no se cobra suficiente… siempre si lo comparamos con una élite muy concreta que es el fútbol español masculino. A veces el fútbol femenino olvida esa realidad.

Muchos equipos femeninos surgen de grandes clubes masculinos, ¿cuánto hay de real en estas apuestas? 

Creo que es una apuesta real. Excepto en clubes muy concretos, la sección femenina sigue viviendo de las rentas que genera el fútbol masculino. No es tener un equipo femenino porque socialmente les conviene. Es una apuesta firme porque han visto que al otro lado hay público, hay agua. Y entonces se tiran.

¿Como ves al fútbol femenino español a 5 años vista?

Espero que no dé ningún paso atrás. Sí nos pediría a todos que no dejemos de insistir en esas pequeñas cosas que erramos en dar por hechas: sigue habiendo mucha gente que no sabe quién juega, ni dónde, ni cómo. Creo que es primordial no dejar de informar de lo básico.

Y más allá de eso, que no nos fallen los referentes, que no se nos caiga nadie y que sumemos. Sube una generación fantástica que tiene el reto de, ante las facilidades de su realidad, no acomodarse y subir el listón.

Me imagino a un fútbol femenino más presente en los medios, más real en las conversaciones de bar, pero tampoco creo que en 5 años la gente deje de preferir lo que ha consumido siempre. Eso sí, nos habremos dado cuenta de que hay audiencia, de que puede haber dinero incluso, que es algo que ha echado atrás a algunos clubes.

La selección catalana jugó ante Chile el pasado 21 de enero, con un resultado de empate a cero.   | Foto: FCF


¿Cómo es la futbolista española según Natalia Arroyo?

Siempre ha sido esencialmente técnica, con un gusto hacia el juego colectivo superior al de otras selecciones, en las que lo atlético es más primordial. En España, como en el mundo latino, la sensibilidad por el juego, la pillería incluso, nos ha hecho ser muy competitivos. El manejarse bien en situaciones de dificultad, ser un equipo técnico, ofensivo, con calidad y con rincones para el regate, para la magia.

¿Es suficiente para ser competitivas?

Es que ahora, además, la jugadora española le ha añadido capacidad para llegar a niveles físicos muy altos. Ya no solo es una jugadora técnica que da la sensación de que en un duelo va a caer. Ahora, sin perder su esencia, cuerpea bien y es cada vez más competitiva en entornos de élite internacional.

¿Es esa la clave del gran 2018 del fútbol femenino español, sobre todo en categorías inferiores? 

La clave es la realidad profesional que tienen en sus equipos. Ahora todos los partidos de la Liga Iberdrola son exigentes. Y esto no pasaba hace unos años. Hay mejores entrenamientos, mejores técnicos, mejores medios. Además, muchas futbolistas han visto más allá: han jugado en otras ligas, en otros clubes y ahora están aquí y marcan el tono de la competición. Han salido fuera y se han dado cuenta de que son buenas.

¿Entonces, la Liga Iberdrola está al nivel de los mejores campeonatos europeos como el francés o el alemán?

Por lo que cuentan las jugadoras, hay poco que envidiar. Se ha alcanzado un nivel que hace que la Liga Iberdrola ya sea un reclamo para muchas extranjeras. La jugadora que quiere triunfar ve en España una catapulta para el éxito.

En una entrevista con VICTORIA MAG, Patri Guijarro nos dijo que la Liga Iberdrola no necesita al Real Madrid. ¿Estás de acuerdo?

Si llega va a generar algo bueno y si no, tampoco va a pasar nada. En el fútbol las rivalidades no las construyen necesariamente dos escudos, sino las vivencias. Un Barça-Atlético ahora es una gran rivalidad, como históricamente lo ha sido cualquier partido entre el Levante y Athletic Club. No vayamos a copiar una rivalidad que no es del fútbol femenino. ¿Que el Real Madrid apuesta por ello y ayuda a creernos más el proyecto? Maravilloso, que venga.

Has escrito que el 2019 debe ser el año de la consolidación del fútbol femenino, ¿el Mundial puede ser ese puno de inflexión?

Creo que sí. El 2018 ha sido muy bueno a nivel de resultados, muchos clubes han encontrado patrocinio estable, jugadoras que ya tienen muchísimos seguidores… Y ahora tenemos un horizonte fantástico, que es el Mundial de Francia, en el que España puede hacer un gran papel. Y eso es un mercado que el día a día de los clubes y la liga no son capaces de generar.

¿Nos puedes dar 3 claves en las que nos tenemos que fijar en el Mundial de Francia?

La primera va a ser el juego, evaluar en qué punto estamos. En los últimos dos o tres mundiales todavía había más goles que venían de errores que de aciertos. Y eso va a cambiar, ahora todas las selecciones tienen 22 o 23 jugadoras de altísimo nivel. Me entretendré mucho a mirar eso: ¿en qué nivel de juego estamos?

La segunda: ver cuánto arrastran las jugadoras. Imágenes de niñas pequeñas con la cara pintada porque tienen un ídolo, eso también va a ser muy importante para ver cómo se generan esos referentes.

Y finalmente evaluar la capacidad que tenga la selección más potente de resistir. Creo que va a ser un torneo muy igualado, muy complicado. Y en lo que afecta a la selección española de Jorge Vilda, será clave que esté en un punto óptimo de confianza, de creérselo. Es decir, que no se lo crea de más y una selección teóricamente más débil como Sudáfrica les sorprenda, ni que de repente se asuste frente a Alemania.

“La Liga Iberdrola ya es un reclamo para muchas jugadoras extranjeras.”

Eres una de las periodistas que más habla de fútbol femenino, ¿Te has encontrado muchas dificultades para hablar de ello en los medios?

Pocas. Siempre me han dado total libertad para hacerlo, he tenido la suerte de trabajar en medios muy frescos, muy actuales y muy sensibles a lo que está pasando ahora. Y la gente quiere hablar de deporte femenino porque interesa, porque hay público. Me he encontrado más dificultades a la hora documentarme para hacer el tema, el reportaje o la entrevista que correspondiera.

El periodismo deportivo también ha cambiado mucho en los últimos años. Ahora se tiende al periodismo de bufanda o al periodista estrella, que quiere ser protagonista. Tú tratas de huir de eso.

Para mí es un objetivo. A mí me defiende siempre el juego. Me escudo en ese en ese rol más técnico que me permite siempre poner el partido por delante. No es sencillo a veces porque el otro lado, esa red social o ese internauta, sí que tiene la bufanda puesta, y espera de ti que le digas lo que quiere escuchar. Y el periodismo está muy sensible a eso, a tenerle miedo a ese público que quiere algo concreto. Eso complica nuestro rol como periodistas.

Te leía en una entrevista que el periodismo deportivo todavía se estaba buscando, ¿Se ha encontrado ya?

Todo depende de cómo lo consumas. Hoy tenemos tantas opciones que podemos buscar el periodismo deportivo que nos gusta y el que no. Lo que sí creo es que estamos en un momento de firma, de autores. Pero claro que también es un poco decepcionante cuando a veces quieres ser riguroso y ser firme y no te leen, o no te miran, porque eres aburrido o porque no es el producto que me divierte y que me entretiene. ¿Qué entretiene? bueno, esa pregunta es compleja y variable.

¿En qué medida es el propio público el que pide este tipo de periodismo deportivo?  Al final las noticias más leídas no suelen ser ni las más elaboradas ni las más rigurosas.

Es un círculo vicioso. Los medios de comunicación privados tienen que subsistir y necesitan clics. Es fundamental encontrar un equilibrio, estando en paz con el producto y manteniendo la seriedad. Lo importante es ser riguroso.

Tu perfil periodístico es el de analista, una faceta en la que casi no hay mujeres, ¿sientes que te ha costado más llegar por serlo?

Creo que no. En todo caso, el ser mujer en algún momento me ha permitido ser cuota. Y bienvenida cuota. Yo me he aprovechado de ello y lo que he intentado es no quedarme por ser cuota. Hay muchos buenos analistas hombres que les va a costar un poquito más entrar porque son uno más de muchos y el hecho de que no hubiera muchas mujeres que llegaran a ese grado de detalle del juego, a mí me ha beneficiado.

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