Laia Palau: «No es que queramos ganar, es que queremos ser mejores»

Internacional desde el 2002, tiene un palmarés tan extenso que no cabe en un solo párrafo. Laia Palau (Barcelona, 1979) ha ganado todo lo que se puede ganar mientras Estados Unidos sea de otro mundo. Pero su mejor logro no es la plata olímpica, la plata mundial o el oro europeo. El logro es no bajarse del podio en los últimos seis años y ser artífice de ello.

Su papel ha sido tan fundamental dentro y fuera de la pista, que pensar en que un día no muy lejano ya no estará, asusta. Pero la experiencia la ha llevado a no planificar y vive más al día que nunca. La fórmula le funciona y de paso nos ha enseñado que a los 39 años no solo se puede competir a primerísimo nivel, también se puede jugar con la ilusión del primer día. Viendo su trayectoria, parece mentira que en su momento dudara sobre su futuro profesional. Por suerte para todos eligió el baloncesto.

Laia Palau en Fontajau

Laia Palau ha vuelto a la Liga Dia después de jugar 6 años fuera de España. | Foto: Victoria Mag


Has jugado los últimos 6 años fuera de España. ¿Por qué has vuelto a la Liga Dia?

El año pasado fue un poco movido, estuve en Australia, acabé la temporada en Francia… Ya me cansé de ser Willy Fog. Ya tengo una edad y quiero transitar hacia dejar de jugar, salió la opción de venir a Girona y creo que es el sitio ideal para hacerlo.

Deportivamente, ¿qué te atrajo del Spar Citylift Girona?

Es un club con aspiraciones, que juega finales, luego puedes ganarlas o perderlas, pero tienes esa opción. También compite en Eurocup y para mí es importante, porque yo con un solo partido a la semana me muero. Y una vez asegurado que el proyecto deportivo sea potente, también busco la calidad de vida, siempre he elegido dónde he jugado en función de dónde estaba el club, y Girona siempre me ha atraído.

¿Cuál es tu rol en el equipo?

Antes de fichar hablé con el club y les dije: “Aquí ya tenéis a Nuria Martínez”, que hace mi rol de base con experiencia, que ha estado en muchas ligas, en selección… Pero si puedes tener a Xavi e Iniesta… pues mejor dos que uno, ¿no? Pero tampoco te voy a engañar, mi rol lo he tenido que buscar, porque el equipo ya tiene su idiosincrasia del año pasado, sus roles, y mi juego es particular y hasta que no conozco muy bien a mis compañeras no puedo desarrollarlo. Pero ya está, ya nos estamos conociendo todas.

«Si no tienes equipos potentes no le puedes pedir a Alba Torrens o a Anna Cruz que vengan aquí, a ellas lo que les interesa es estar en los mejores equipos.»

En más de una ocasión te hemos oído decir que crees que la liga española ha bajado de nivel. ¿A qué se debe?

Cuando yo me voy en 2012, hay tres equipos muy potentes, de Euroliga: Salamanca, Ros Casares y Rivas. Y esto obligaba a que el 4º, 5º o 6º de la liga española, si querían competir, tenían que tener equipos muy solventes. Las extranjeras eran de primer nivel, eran estrellas y venían cobrando un dineral. Pero con la crisis, hay menos dinero para invertir en baloncesto femenino, y el nivel ha bajado.

Vosotras también os fuisteis.

Es que va todo en paralelo. Hay un momento en que en España sale una generación de mucha calidad, pero los proyectos deportivos importantes no están en España, están en Rusia, en Praga, en Turquía… Y si no tienes equipos potentes no le puedes pedir a Alba Torrens o a Anna Cruz que vengan aquí, a ellas lo que les interesa es estar en los mejores equipos. Aparte del dinero, obviamente. Pero ya no por el dinero, es que si no hay dinero, no hay proyectos potentes.

«Las jugadoras que salen ahora tienen muy claro que van a ser profesionales del baloncesto.»

Aún así, en todos estos años, has vivido el proceso de profesionalización del baloncesto.

Las jugadoras que salen ahora tienen muy claro que van a ser profesionales del baloncesto. Eso no quiere decir que vayan a hacerse ricas, pero pueden trabajar, pueden vivir de ello.

¿Antes no?

Nosotras íbamos como los Picapiedra y ahora tienen preparadores físicos, dietistas, entrenadores personales… Se ha mejorado mucho. Tienen las herramientas y socialmente hay más recursos. Antes nos ganábamos la vida de aquella manera. Mis séniors, cuando tenían 30 años, dejaban de jugar porque no se ganaban la vida y optaban por ser madres o por empezar su carrera profesional de otra manera.

¿No es compatible el deporte de élite con la maternidad?

Sí que es compatible. Yo tengo compañeras que han parado su carrera, se han embarazado, han parido y han vuelto.

Pero si paran su carrera dejan de cobrar.

El problema es que vamos con contratos de poco tiempo. Si yo tengo un contrato de cinco años, entiendo que si me quedo embarazada, sigo perteneciendo al club y este se tiene que hacer cargo de mí. Pero si yo voy a fichar por ocho meses en Rusia y me quedo embarazada, obviamente no podré desarrollar mi trabajo, con lo cual tampoco entiendo que el club se tenga que hacer cargo de mí. Yo lo veo así, pero no soy madre y parece que no lo voy a ser. Es una decisión que yo he tomado. Nunca he querido plantearme dejar de jugar un año. Siempre era un año detrás de otro, detrás de otro…

«El deporte no va de glamur o de no sé qué: va de que tú te puedas poner en tu límite.»

Y has acabado siendo la jugadora española con más internacionalidades (279).

Juego porque me gusta y porque disfruto haciendo lo que hago. Si pasa otro año, sigo estando allí y voy sumando internacionalidades, pues fenomenal. Significa que llevo muchos años y que tengo una trayectoria. En mis primeros años con la selección, hacíamos esos bronces maravillosos, que nos parecían vete a saber qué… Pero es que hacíamos el máximo de lo que podíamos y esto no se ha perdido.

¿Ese es el secreto para encadenar seis podios desde el 2013?

Sí y eso es lo más valioso, más que una medalla en concreto. Encadenar todos estos éxitos quiere decir que tenemos una buena generación, un buen equipo. Trabajamos todos, eh, entrenadores, federación, todo el mundo…. Y delata que la gente es ambiciosa. Este grupo es competitivo. No es que quiera ganar, es que quiere ser mejor.

Laia Palau, capitana de la selección

Laia Palau es la jugadora española con más internacionalidades. Suma 279. | Foto: Alberto Nevado / FEB


Esta ambición os llevó a la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016. ¿Cómo se vive un hito así?

En cuartos se nos desató la locura, con esa canasta in extremis de Anna Cruz. Estábamos más lejos que nunca, nunca habíamos pasado cuartos. En semis, contra Serbia, hicimos un partido muy bueno, de ganar medalla. Y dijimos: “Ya está, estamos en una final olímpica”. Ese fue el gran momento. Luego la final la juegas, la disfrutas, la compites…

Y la pierdes… Imagino que la plata se valora más con el paso del tiempo.

Pero perdemos contra Estados Unidos, y perder contra Estados Unidos está en el orden lógico de las cosas.

¿Será siempre así?

Ojalá no. Se les puede competir pero estamos lejos. Tienes que tener un muy buen día tirando, a su nivel, porque ellas meten, meten, meten… Físicamente ellas son muy buenas, las 12 mejores del mundo. Pero mientras nosotras ganemos lo que tenemos que ganar… es que el deporte va de esto. El deporte no va de glamur o de no sé qué: va de que tú te puedas poner en tu límite. Y hay límites. Estados Unidos es un límite pero no pasa nada, porque hacemos lo que tenemos que hacer para nosotras, y esto es lo importante.

«Perder contra Estados Unidos está en el orden lógico de las cosas.»

Este verano en Tenerife ganasteis un bronce mundial muy sufrido pero se os colgó la medalla antes de empezar el campeonato. ¿Cómo afecta esto?

Cuando llevas nuestra trayectoria la gente te exige cosas. Y no saben lo difícil que es, lo dan por supuesto. Es una frase de Lucas (Mondelo): «Es que las medallas las dan en el supermercado». Nuestra última cita intercontinental es la plata olímpica contra Estados Unidos, en el último mundial hicimos una plata contra Estado Unidos, con lo cual todo el mundo habla de que tú vas a jugar la final contra Estados Unidos. Al final no nos hemos ni cruzado con Estados Unidos. Y este verano ha sido muy particular, porque hemos tenido problemas de lesiones y aún así hemos sabido competir. Y sacar una medalla. ¡Un bronce mundial!

La próxima cita es el EuroBasket de este verano. ¿Te veremos allí o aún no te lo planteas?

Ahora mismo voy sobre la marcha, porque no veo que lo mío sea un manantial, que será eterno. Si me encuentro bien físicamente, mentalmente, cuentan conmigo… seguramente iré. Pero quiero ver cómo se acaba esta temporada. Voy más al día que nunca y me funciona.

En el último año he visto que te justificabas más de una vez porque en su momento habías anunciado que te ibas a retirar.

Mea culpa por abrir la boca, ahora ya no la abro. La decisión que tomé es la que tenía que tomar: yo no quería jugar más en Euroliga ni a ese nivel, me quería ir y hacer otras cosas. Pero salió una cosa que no me esperaba. Me vi capaz de aceptar el reto mundial y trabajé todo ese año para poder ir. Todas las decisiones que he tomado desde Praga, cuando digo que me voy de allí, me han llevado a Girona. Lo de la bola de cristal ya me la he quitado de encima, ahora voy con una brújula.

«Ahora mismo voy sobre la marcha porque no veo que lo mío sea un manantial, que será eterno.»

Parece que lo que asusta es pensar quién asumirá tu rol de capitana cuando tú no estés.

Cuando se fueron Amaya [Valdemoro] y Elisa [Aguilar] también parecía que se iba a acabar el mundo, y salí yo. Y lo he hecho a mi manera. La capitanía es así. Para mí, Silvia Domínguez, base, que también es capitana de su equipo, tiene el perfil, y hay otras jugadoras de experiencia como Alba [Torrens] y [Laura] Nicholls. Tendrán que hacer un triunvirato. Yo no estaré pero otra persona lo hará de otra manera y funcionará.

¿Por qué sorprende tanto que sigas jugando a los 39 años?

Porque no es lo habitual. No hay tantas mujeres pero habrá muchas más, ya lo veremos. Lo sé porque ha habido un cambio y los 39 de ahora son como los 32 de antes -quería decir los 29 pero no me he atrevido (risas)-. Tienes que tener un físico que te lo permita. Yo he tenido mucha suerte con las lesiones. Pero soy la primera sorprendida en estar haciendo esto aún, la verdad.

Imagino que eres consciente de que eres un gran referente para niños y niñas.

Lo soy porque me lo decís vosotros.

¿No eres consciente?

A veces no me entero del valor que tiene lo que hacemos. Porque nunca ha sido mucho.

Pero ahora sí. ¿Este es el cambio?

Ahora sí. Esto lo hace la visibilidad: que haya partidos en la tele, que la selección sea potente, que haya más cobertura… Porque esta semana no he parado de entrevistas, eh, esto no me había pasado en la vida. Tengo que gestionar una vida paralela al baloncesto, que es atender a medios, charlas, conferencias… Entonces, ¿un referente? Pues está bien, porque creo que he tenido una buena carrera, me lo he currado, he hecho cosas que están muy bien. Yo me lo he pasado muy bien, pero ha sido mi camino, no sé si es el camino para todo el mundo. Pero si la gente lo quiere ver así, fenomenal.

«No me voy a comparar con los hombres, no se puede ni me interesa. Yo me comparo con cómo estábamos hace 15 años, y veo una progresión.»

¿Siendo mujer es aún más complicado?

El deporte siempre ha sido una cosa muy de hombres. Pero yo no he tenido ningún problema en tener la vida que tengo siendo mujer. He hecho lo que he querido, he tenido esa suerte. La otra cosa es la remuneración que yo estoy obteniendo por mi trabajo. Si comparamos con los chicos es la mitad de la mitad de la mitad. Pero es que el chiringuito está montado así, hasta que esto no cambie… Ellos cobran más porque los periodistas o las teles venden ese producto porque es más atractivo o ellos consideran que es más atractivo. Las mujeres tenemos un camino que recorrer… Estamos en una lucha.

Vamos atrasadas…

Sí, pero yo no me voy a comparar con los hombres, no se puede ni me interesa. Yo me comparo con cómo estábamos hace 15 años, y veo una progresión. Físicamente se trabaja mejor, hay más estructura, hay más dedicación, información, y cada vez se nos tiene más en cuenta. ¿Hemos avanzado?, pues sí, me estás haciendo una entrevista, ¿no? A lo mejor debería ser más ambiciosa en este aspecto… Pero yo hago mi trabajo, me gusta mi trabajo y hacerlo como lo hago. No ha sido nunca un impedimento, sigamos así, cada día ganamos cosas, seguro.

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