Sara Peláez: Una tripleta arbitral femenina tenía que llegar

Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Sara Peláez (Madrid, 1988) es una enamorada del baloncesto. Fue jugadora, entrenadora y auxiliar de mesa hasta que, a los 18 años, el arbitraje la enganchó. Desde entonces, ha pitado en tantos partidos que ya ha perdido la cuenta, pero recuerda especialmente el primero porque precisamente no se disputó: “Era en un colegio al descubierto; llovía”.

Desde 2014 es árbitra de la Federación Española de Baloncesto y el próximo 16 de diciembre su nombre quedará para siempre en el recuerdo, como una de las tres mujeres que formaron parte del primer trío arbitral femenino del baloncesto español, junto a Asunción Langa y Laura Piñeiro. Será en Fontajau en la jornada 10 de la Liga Dia, en el partido que enfrentará Spar Citylift Girona y Perfumerías Avenida.

Sara Peláez

Sara Peláez es una de las ocho árbitras del Grupo 1 de la FEB | Foto: Instagram Sara Peláez @pelaez.referee


La designación arbitral la anunció la Federación Española de Baloncesto tan solo unos días después de las declaraciones del presidente del Iberojet Palma, Guillem Boscana, en las que cargaba contra las dos mujeres (entre las cuales estabas tú) que habían pitado en un partido de LEB Oro. La respuesta de la FEB no deja lugar a dudas.

Desde luego la postura de la FEB es muy clara al respecto, pero una tripleta arbitral femenina es algo que tarde o temprano tenía que llegar. Para mí no pasa nada fuera de lo normal, simplemente somos ocho mujeres arbitrando en la categoría y estamos haciendo el papel que nos toca, que es el mismo que el de nuestros compañeros. Era cuestión de tiempo.

En los medios ha tenido un gran impacto y se ha calificado como un hecho histórico.

Más que histórico, es una consecuencia lógica del hecho que haya mujeres arbitrando, en algún momento teníamos que coincidir. Llama la atención porque hemos empezado con el arbitraje a tres, pero cuando había arbitraje a dos eso ya había pasado. Al cambiar la estructura del arbitraje, tenía que haber una primera vez.

No deja de ser un paso más hacia la visibilización de la mujer en el deporte.

Sí, no viene mal resaltarlo, que se tenga en cuenta que esto está sucediendo y que a la larga deberá tomarse como algo normal. Aunque esta sea la primera vez, acostumbrémonos porque no va a ser la última.

«Más que histórico, es una consecuencia lógica del hecho que haya mujeres arbitrando, en algún momento teníamos que coincidir.»

Con esta situación te estás convirtiendo en referente para las chicas jóvenes que hasta ahora podían ver el arbitraje como un mundo básicamente de hombres. En su momento, ¿dudaste de si podrías llegar a arbitrar en categorías importantes por ser mujer?

En ningún momento tuve dudas. La posición en la que estoy, al igual que mis compañeras, es una consecuencia del trabajo que hemos hecho. Nuestros técnicos son los que valoran nuestro trabajo y deciden si tenemos el nivel adecuado; eso no viene caído del cielo, viene con mucho esfuerzo detrás. Yo me centré en el trabajo, en cumplir mis objetivos y en ir poco a poco recorriendo el camino.

El colectivo arbitral está siendo constantemente evaluado… Parece una situación un poco estresante.

Desde que comienzas te acostumbras y es lógico que tenga que ser así, porque si no los criterios de promoción a las categorías superiores no serían técnicos. Forma parte de nuestra formación, las evaluaciones que recibes son las que te dan el feedback necesario para mejorar. Estamos tan habituados a ello que no nos genera presión adicional.

¿Es peor la presión del público? No sé si a lo largo de tu carrera has tenido que escuchar muchos comentarios machistas.

En algún momento ha podido pasar, sí, pero lo que es seguro es que desde la pista no se oye. Hoy en día en las canchas en las que arbitramos nosotras hay tanto público y tanto ruido que los comentarios no se oyen. Sí que es verdad que en canchas más pequeñas he oído esos comentarios pero eso pasa cuando hay solo 20 personas en la grada, no cuando hay 1.000.

Te refieres a los padres que van a ver a sus hijos en las categorías de formación…

Sí, los padres gritan mucho pero no solo a los árbitros, también a los jugadores y a los entrenadores. Es el papel de padre, entrenador y árbitro: todo en uno. Afortunadamente pasa cada vez menos, pero el problema es la presión extra que estos padres ponen sobre sus propios hijos. Luego sobre los entrenadores, a los que se les cuestiona constantemente. Y con los árbitros… los padres a veces esperan que en un partido de benjamines el árbitro sea de Euroliga.

Y que no se equivoque nunca, ¿no?

Si yo misma cometo errores en el Grupo 1, cómo no va a cometer errores un árbitro que está empezando. Me gustaría saber el porcentaje de árbitros que abandonan la labor en los tres primeros años porque arbitrar es muy complicado y si encima eres joven y recibes esta presión extra piensas ‘¿por qué tengo que soportar eso?’.

«Los padres a veces esperan que en un partido de benjamines el árbitro sea de Euroliga.».

Estos días la atención está muy centrada en la tripleta arbitral pero no debemos olvidar que el del domingo es uno de los duelos estrella de la parte alta de la Liga Dia. ¿Esto añade presión al arbitraje?

Presión no, al contrario, es un lujo poder arbitrar un partido entre dos equipos llamados a estar siempre en la parte alta, entre los que hay tanta igualdad. Tampoco es la primera vez que arbitro un Perfumerías – Girona. Es muy bonito de pitar.

¿Te preparas los partidos de alguna forma especial?

Hago un trabajo de scouting de las jugadoras, de los entrenadores, me miro partidos con los cruces previos de estos equipos. En este caso, la Supercopa, que es el más reciente entre Girona y Perfumerías. Si voy a un campo en el que nunca he estado, miro cómo está distribuido, la afición… En cierta medida, lo estudiamos todo.

Sara Peláez en el Spar Citylift girona - Perfumerías Avenida

Sara Peláez arbitró un Perfumerías – Girona en el play off de la temporada pasada. | Foto: FEB


Arbitrar también requiere una buena preparación física…

El entrenamiento es un aspecto muy particular de cada uno. En mi caso no hago un entrenamiento con mucha carga de cardio porque tengo una buena base y no lo necesito. Pero sí que hago alguna rutina, entrenamiento de suspensión, técnica de carrera, potencia para trabajar la arrancada en las salidas de contraataque. Cada uno hace lo que sea necesario para llegar al final del partido fresco, porque cuanto más cansados estamos, peores decisiones tomamos.

Tan solo dos días después de que una tripleta femenina arbitre un partido de Liga Dia, otras tres mujeres pitarán un partido de LEB Oro. ¿Hay diferencias entre arbitrar un partido de hombres y uno de mujeres?

El criterio se adapta a cada partido, no tiene que ver en concreto con la categoría. Pero entre hombres y mujeres para mí la diferencia que hay es de velocidad del juego y de orden: los hombres son más físicos mientras que las mujeres son más técnicas. Precisamente al tener menos físico, para poder sacar ventajas las jugadas son más elaboradas. Es lo que me gusta del baloncesto femenino. El masculino es más espectacular físicamente.

Y siendo mujer, ¿es una utopía llegar a pitar en la máxima categoría del baloncesto masculino?

Por la ACB ya han pasado tres mujeres: Pilar Landeira, Anna Cardús y ahora Esperanza Mendonza. Opciones hay, ¿por qué no? Yo no me lo planteo como una puerta cerrada.

¿Es tu objetivo?

A quién no le gustaría ascender a la máxima categoría de su país. Pero creo que mi objetivo ahora es progresar técnicamente e ir cobrando importancia dentro de mi categoría. El resto ya se verá. La ACB tomará las decisiones que tenga que tomar en base al rendimiento técnico de los diferentes árbitros, ya sean hombres o mujeres.