Sara Hurtado, la próxima estrella del patinaje español

Sara Hurtado es una deportista que está haciendo historia en el patinaje artístico español. Quizás el único nombre que se conoce de este deporte es el de Javier Fernández, pero el de Sara podría ser el siguiente.

El pasado fin de semana se proclamó campeona de España en categoría de danza con su actual pareja deportiva, el ruso Kirill Khaliavin, pero sus éxitos comenzaron mucho antes.

Sra Hurtado

Sara Hurtado, junto a su pareja actual, el patinador ruso Kirill Khaliavin | Foto: CC


Nació un 3 de noviembre de 1992, en Madrid, y ya de bien pequeña tuvo su primer contacto con el hielo. Pero no fue hasta los ocho años que descubrió que el patinaje artístico era su pasión. Y fue gracias a su madre, que la apuntó, tanto a ella como a su hermano, a clases de patinaje en una pista cercana a su casa, en Majadahonda.

Amaba tanto su deporte que lo convirtió en su prioridad

Los hermanos Hurtado comenzaron a practicar este deporte como una extraescolar, pero para Sara iba a ser mucho más que eso. A los 11 años ya comenzó a competir internacionalmente, en categoría individual femenina –pues en aquellos tiempos no existía otra opción-. Como explicó la misma patinadora a ‘El Independiente’, ella nunca recibió presión por parte de sus padres, simplemente amaba tanto su deporte que lo convirtió en su prioridad.

Empezó a competir internacionalmente con solo 11 años.

Aparte del patinaje, Hurtado también sentía pasión por el arte y el baile, y cuando llegó a la adolescencia, descubrió la fusión perfecta de sus tres hobbies: la danza sobre hielo. Una modalidad de patinaje artístico que combina la disciplina de danza con la técnica del patinaje.

A los 16 años Sara formó pareja con el patinador catalán Adrià Díaz y junto a él consiguió hacer historia por primera vez: fueron la primera pareja de danza en representar a España en unos Juegos Olímpicos, en Sochi 2014.

Para llegar a disfrutar del sueño olímpico, la pareja tuvo que mudarse a Londres para seguir entrenando, ya que su entrenador en Madrid era británico y tuvo que volver a trabajar a su país. Allí solo estuvieron cuatro meses, los suficientes para que se dieran cuenta de que no podían bajarse del barco, que juntos podían conseguir grandes éxitos. Así que, cuando ella tenía 19 años, se fueron a Canadá para seguir entrenando.

sara hurtado adrià

Sara Hurtado, compitiendo con su anterior pareja, el catalán Adrià Díaz. | Foto: CC


En el país norteamericano se prepararon para llegar a competir en unos Juegos Olímpicos. Para ello necesitaron mucho esfuerzo, físico y económico. La Federación española les ayudaba económicamente con los entrenamientos, pero eso no era suficiente. Los patrocinadores fueron –y siguen siendo- vitales para la carrera de Hurtado, pero su principal -y primer- apoyo fueron sus padres. Vuelos, visados y vivienda en el extranjero supusieron mucho dinero a la pareja española.

En 2014 tuvieron la recompensa que esperaban y debutaron en los JJOO de Sochi, donde terminaron en 13ª posición. Además, al curso siguiente consiguieron sus mejores resultados tanto en el Europeo (quintos), como en el Mundial (decimocuartos).

Sara y Adrià Diaz fueron la primera pareja de danza en representar a España en unos Juegos Olímpicos.

Todo se torció en el mejor momento de su carrera

Justo en su mejor momento todo se torció, su relación cambió y comenzaron a chocar mucho. Sus desavenencias fueron tantas que, finalmente, tuvieron que separarse como equipo.

Entonces, Sara pensó en dejarlo y centrarse en sus estudios de comunicación. Encontrar a otra pareja de danza era muy difícil, ya que en el mundo del patinaje hay muchas más chicas que chicos y aún más en España, donde apenas hay patinadores de nivel. Volver a competir era un reto muy difícil para Hurtado, pero tan solo tres meses después de alejarse del hielo, recibió un mensaje de Kirill Khaliavin, un patinador ruso de danza que ya conocía desde hacía mucho tiempo, a quien se la había lesionado la pareja y quería seguir compitiendo.

A pesar de los problemas de calendario y de visados, Sara se fue cuatro días a Moscú para probar cómo funcionaba como pareja con Kirill y descubrió que congeniaban perfectamente. Entonces, a la madrileña le tocó tomar otra importante decisión: dejar otra vez a su familia y amigos y mudarse a Rusia, un país donde hay buenas instalaciones y grandes entrenadores de patinaje. Poco después, Khaliavin consiguió la nacionalidad española y, tras un año de entrenamientos y gestiones administrativas, volvieron a competir.

Sara se mudó a Rusia tras formar una nueva pareja con Kirill Khaliavin.

Quiere llegar a competir en los próximos Juegos

Adrià también siguió su camino y ambos se reencontraron en competición durante la temporada 2016/2017. En el campeonato nacional, Sara y Kirill quedaron por delante de su excompañero y su nueva pareja, la estadounidense Olivia Smart. Su primera plaza en el campeonato de España los llevó al campeonato europeo, donde terminaron en el puesto 13.

En la siguiente temporada, Sara no logró superar a su compatriota en el nacional, pero mejoró su resultado en el europeo, donde terminaron octavos. Aunque el mayor éxito de esa temporada fue su segunda participación en unos Juegos Olímpicos, en Pyeongchang 2018, donde consiguió mejorar una posición respecto a Sochi (12ª).

Pero esa mejora no sació la sed de triunfos de Sara Hurtado, ya que la patinadora de 26 años quiere llegar a competir en los próximos Juegos. Y parece que va por buen camino.

Su carrera sigue en ascenso, ya que recientemente consiguió hacer historia de nuevo. El pasado mes de noviembre Hurtado y Khaliavin ganaron la primera medalla para una pareja de danza española.  Una gran ejecución de la danza libre en una de las pruebas del ISU Gran Prix, la Rostelecom Cup, les hizo conseguir la plata.