Patri Guijarro: Veo poco fútbol masculino

Todas las miradas del fútbol femenino están puestas en Patri Guijarro (Palma de Mallorca, 1998). Esta veinteañera de físico rotundo y sonrisa perenne está llamada a ser la reina del deporte rey, el estandarte de una revolución -ya en marcha- que promete liquidar el patriarcado futbolístico que ha imperado en España desde siempre.

La carrera de Patri quema etapas a velocidad de vértigo. Centrocampista todoterreno de gran despliegue físico y fina técnica, hoy es pieza clave de la medular del FC Barcelona y la selección española. El verano pasado llevó al combinado nacional sub-20 a la final del Mundial de Francia, un torneo en el que impuso su ley y se dio a conocer al mundo, coronándose como Balón de Oro y máxima goleadora del campeonato.

Patri Guijarro

Patri Guijarro posa con el Balón de Oro y la Bota de Oro del Mundial sub-20 de Francia | Foto: FCBARCELONA


Una pasión familiar

Lejos quedan aquellas tardes en el parque dándole patadas a un balón junto a su padre y su tío, dos apasionados del fútbol que le contagiaron el amor por este deporte. “Siempre jugaron en equipos pero lo tuvieron que dejar por diversas circunstancias, mi pasión por el fútbol viene por ellos, nací en una familia muy futbolera”, explica Patri.

Su primer equipo fue el CF Patronato, en el que estuvo tres años jugando con los chicos. Su talento no pasó desapercibido para los técnicos de la UD Collerense, un club del barrio de Coll d’en Rebassa de Palma cuya sección femenina es referente del fútbol de las islas y cuna de grandes futbolistas como Virginia Torrecilla, Patri Mascaró o Mariona Caldentey.

El vivero del fútbol balear

En las categorías inferiores del ‘Colle’, Patri compartió equipo con chicos hasta que la dejaron, con 14 años. “Cuando empezaba me vino muy bien jugar con chicos para ganar ese punto de físico y velocidad”.

Es una opinión extendida entre las estrellas de la Liga Iberdrola, como sus compañeras Aitana Bonmatí o Lieke Martens, que destacan los beneficios de formarse en equipos masculinos hasta donde permitan las normas federativas. A esas edades, las diferencias no son significativas. “Las niñas del Madrid CFF ganaron una liga infantil en la que todos sus rivales eran equipos masculinos”, subraya Guijarro.

Siendo una adolescente, con apenas 15 años, a Patri no le temblaron las piernas y asumió el timón de ‘las jabatas’ -así se apodan las jugadoras del Collerense- con el temple de una veterana. A base de partidos se consolidó en Primera División y disfrutó de su paso por un club muy humilde que deja huella en todos los que visten su zamarra roja.

Y es que Patri es de esa generación que ya no necesita referentes masculinos. Su ídolo es Virginia Torrecilla, otra jugadora salida de la fructífera cantera del ‘Colle’ con la que comparte vestuario en la selección. También confiesa debilidad por Iniesta, porque claro, el talento de Don Andrés no entiende de géneros.

“Cuando empezaba me vino muy bien jugar con chicos para ganar ese punto de físico y velocidad”

Sueño blaugrana

El destino quiso que Patri recalara en el club donde Iniesta fue santo y seña. El destino y Xavi Llorens, exentrenador del Barça, que quedó prendado de la mallorquina y la señaló como el futuro del fútbol femenino español. “Estos últimos años mi carrera ha ido muy rápido. Aún me queda mucho que demostrar y aprender, voy a intentar dar mi máximo y aprovechar este momento”, responde con seguridad.

Como ocurrió con tantas otras jugadoras salidas de las islas, el Collerense fue el trampolín que la llevó a cumplir un sueño: fichar por el Barça, “el mejor club del mundo”. Patri llegó a Barcelona con 17 años y fue la primera chica que estudió el bachillerato en La Masía.

Sus inicios en la fábrica de talento blaugrana no fueron fáciles. “Cuando llegué no conocía a nadie y encima todo eran chicos. Por mucho que fuera el Barça, yo era muy joven y tuve la suerte de que todos me ayudaron mucho”. Estuvo dos años siendo la única chica en las aulas de la Masía y trabó amistad con los chicos de la cantera de básquet, a los que sigue siempre que puede.

Entrenamiento FC Barcelona

Las futbolistas del FC Barcelona entrenan en la Ciudad Deportiva Joan Gamper | Foto: Victoria Mag


El título más deseado

Ahora, en su quinta temporada vistiendo la camiseta blaugrana, Patri tiene un objetivo entre ceja y ceja: ganar la Liga. Es una espina clavada en el corazón de la Ciudad Deportiva Joan Gamper, un título que se le resiste al equipo femenino del Barça desde hace tres años: “Está delante de las demás competiciones. La Liga marca la regularidad y la valoramos por encima del resto. Aunque no renunciamos a nada, también queremos la Copa de la Reina y la Champions, que sería la guinda del pastel”.

No será una tarea fácil puesto que el nivel de la Liga Iberdrola sube cada año y la competencia es feroz, con más equipos en liza. Así lo augura Patri: “Todos dan mucha guerra. Antes los campeones eran siempre los mismos y ahora los grandes pueden perder puntos contra el último, antes era impensable. Eso da un plus a la liga y la hace más competitiva y compensada, pronto estaremos al nivel de los mejores campeonatos del mundo”.

Los que saben de qué va el negocio y ven el fútbol femenino como la próxima gallina de los huevos de oro lo tienen claro: el espaldarazo definitivo a la liga sería el aterrizaje del Real Madrid. El club blanco, sin embargo, sigue resistiéndose y no ve clara esa apuesta. Patri no los echa en falta: “La Liga Iberdrola se está jugando igual sin el Real Madrid. Además, ya hay equipos de Madrid como el Atlético o el Madrid CFF, tampoco lo veo necesario”, sentencia.

El Mundial en el horizonte

La Liga es el objeto de deseo, pero Patri sueña a lo grande y ya tiene la mirada puesta en el Mundial absoluto, que se disputará en Francia en verano del 2019. Ya consolidada en la Roja, a la balear le brillan los ojos cuando habla de la Copa del Mundo. “Creo que haremos un buen papel y espero que sea un impulso para el fútbol femenino en España. No nos hemos puesto un objetivo concreto, salir con buenas sensaciones y quedar contentas con nuestra actuación”.  

«La Liga Iberdrola se está jugando igual sin el Real Madrid, no lo veo necesario.«

Un auge imparable

Como tantas otras, Patri es parte del cambio que está sacudiendo las anquilosadas estructuras de un deporte históricamente tan machista como es el fútbol en España. “Siempre se ha visto como un deporte de chicos y eso aún perdura. Por suerte, cada vez hay menos gente que piensa así”. Ella misma asegura que cada vez le presta menos atención al fútbol masculino. “De más pequeña sí que veía mucho pero ahora menos, femenino todo el que quieras: clubes, selecciones, torneos de categorías inferiores… pero fútbol masculino últimamente veo poco”, explica.

La comparación entre masculino y femenino está tan trillada que aburre a sus propias protagonistas. “No es comparable, están a años luz de nosotros. Hay más velocidad, más ritmo y se ven más filigranas, taconazos y esas cosas, es más vistoso”. A Patri no le incomoda que se etiquete constantemente al fútbol femenino como tal: “al fin y al cabo es el mismo deporte, pero a mí no me molesta”.

Es el mismo deporte pero no el mismo negocio. Uno mueve dinero a espuertas y engendra multinacionales con piernas que viven fuera de la realidad, el otro está despegando y lucha por hacerse un hueco. “En el aspecto mediático el cambio ha sido brutal. Notamos más presión y hay gente que nos reconoce por la calle y nos pide autógrafos, cosa que me sorprende. Eso significa que el fútbol femenino gusta y engancha”.  

El plan B

Mientras no se consume la revolución del fútbol femenino, sus protagonistas siguen necesitando un plan B. “Se ha dado un salto muy grande pero solo podemos vivir de esto en el momento, no en el futuro”, destaca la jugadora blaugrana.

Por eso está estudiando fisioterapia, pero a un ritmo menos intenso de lo habitual. “No me matriculo en todas las asignaturas, con el calendario tan cargado que tenemos sería una locura”. Pese a todo, está mejor de lo que nunca soñó: “Nunca me plantee siquiera llegar a este nivel y que el fútbol femenino subiera tan rápido”. Patri Guijarro pide paso, recuerden su nombre.   

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